Gente Joven "Casa de Socorro + Glub Glub Glub"

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CD "Casa de Socorro" + CD "Glub Glub Glub"

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Glub Glub Glub es el título del tercer álbum de Gente Joven, deslumbrante anomalía en el contexto del indie patrio, arquitectos de un “dream-pop de merendero” (como a ellos les gusta definirlo) en la onda del Sr. Chinarro de “La Pena Máxima”, los primeros Slowdive/The Magnetic Fields y cerca de unos Family pasados por la túrmix del noise-pop. 12 piezas en castellano de un mismo tablero emocional que fluctúa entre la evocación de instantes perdidos y la esperanza de sentir plenamente la vida. Y a los mandos en la mesa de sonido nada más y nada menos que Rafa Martínez del Pozo (Eliminator Jr, La Jr, AATigre).

Su líder, Fernando de la Flor, nos ha querido regalar un texto sobre el origen, nudo y desenlace del disco: 

“El "por-qué" de mis pitidos: La tarde del 6 de junio de 2016 estuve dando los últimos retoques a lo que iba a ser el tercer disco de Gente Joven, que por aquel entonces aún no tenía nombre pero estaba prácticamente finalizado. Esa misma noche, alrededor de las 2 de la madrugada me desperté con un fuerte pitido en mi oído izquierdo parecido al que se produce cuando sales de un concierto. Solo que esta vez no había ido a ningún concierto y el volumen del pitido era atroz. Sabía que algo no iba bien. Anteriormente había tenido "acúfenos" (así se llama al fenómeno de escuchar uno o varios sonidos -que no voces- sin una fuente sonora externa que los genere) como todo el mundo, pero ninguno como éste. Era constante y su volumen y tono eran especialmente irritantes. Algo así como tener la fresa de un dentista sin vida social a todo trapo, metida en el cerebro las 24 horas al día los 7 días de la semana. Después de varias consultas y pruebas médicas la conclusión fue que actualmente no existe cura ni tratamiento para eliminar o aliviar el "Tinnitus" (latinismo también utilizado para denominar al zumbido de oídos). Me dejaron claro que tendría que acostumbrarme a convivir con un ejército de grillos por siempre jamás. La perspectiva de no volver a disfrutar de la calma del silencio, de un día para otro, hizo que el mundo se me viniera encima, tercer disco de Gente Joven incluido. A partir de aquí mi vida transcurrió más o menos así:

Parálisis- Desesperación. Insomnio. Acufenocentrísmo. Experimentación fallida con terapias sonoras, hierbas mágicas, brujería y hasta oración. Más desesperación. Superacufenocentrismo. Mutación del pitido en tono y textura para convertirse en un tutti-frutti de sonidos aleatorios. Genial. Miedo. Mucho miedo. De la brujería a la medicación. Si al opiáceo. De la medicación a la meditación. Vida de monje cartujo. 10 en gimnasia y 0 en estimulantes. Convivencia con mi más-nuevo-peor-amigo y aceptación del mismo. Menos miedo. Menos insomnio y más sueño reparador. Menor percepción del acúfeno. Mayor calidad de vida. Habituación al acúfeno. Vuelta a la normalidad.

Como decíamos ayer, Fray Pablo y su borrico deciden finalizar el disco, pero esta vez delegando un poco en los demás. Si el borrico no cuidó su oído cuando debió, antes que después tendrá que hacerlo y más que antes, a partir de ahora. Da la casualidad que en Castro de Cepeda, muy cerca de Astorga, León, tienen su casa-estudio Esperanza Collado (Dos gajos) y Rafa Martínez del Pozo (Eliminator Jr, La Jr, AATigre). Fue sencillo y rápido tomar la decisión de acabar el disco allí. Aparecimos de noche y nos dieron cama y cena. Cantamos nuestras canciones y ellos cantaroncon nosotros. Llegamos con nuestras cajas de ritmos, reverbs y chorus y ellos metieron charangos y palmas. Tuvimos ardor de estómago y nos dieron Almax. Tuvimos inseguridad y aportaron su experiencia. Tuvimos a Cacahuete y al resto de la banda casi siempre a nuestrolado. Sonaron las estufas durante las grabaciones y Michael Jackson, Lorena Álvarez, los Beach Boys y Roldán durante las comidas. Ocurrió en una calle recién asfaltada por el ayuntamiento, con grises e innecesarias aceras de cemento donde antes había tierra y frondosos cerezos, dentro de una preciosa casa de adobe que merece su alrededor tal como era. Glups, Glups, Glups, como hacemos al beber con nuestros hermanos o al tragar con las imposiciones del alcalde que mejor se hubiera dedicado a la pesca. Glub Glub Glub, como murmuran los peces en silencio bajo el mar y los barcos que zozobran antes de ir a parar allí. ¿O era al revés?